Confort térmico y ahorro energético
Una de las características de las ventanas aislantes es que suponen, además de un mayor confort térmico en nuestro hogar, un ahorro de energía consumida y, por lo tanto, un ahorro económico. Calculemos cuánto podemos ahorrarnos.
Ejemplo práctico de ahorro
Imaginemos que vivimos en un piso de unos 90 metros cuadrados en una ciudad de clima mediterráneo. Si optamos por sustituir las ventanas que tenemos por ventanas aislantes, podemos llegar a ahorrar entre un 30 y un 40 por ciento de la energía que necesitamos para conseguir un ambiente confortable.
El ahorro anual que supone nuestra decisión de cambiar ventanas se traduce en una reducción anual de entre 300 y 600 euros de lo que nos cuesta la calefacción y la refrigeración en nuestra vivienda antes del cambio.
La cifra, lógicamente, varía en función del clima y de la calidad del aislamiento que consigamos con el cambio de ventanas, pero en todos los casos estudiados se consigue un ahorro económico, además del confort térmico de nuestro hogar.
Cálculos del Sistema de Certificados de Ahorro Energético
Los cálculos que hace el Sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) se basan en el hecho de que un cambio de ventanas en una vivienda como la de nuestro ejemplo permite el ahorro de 4.500 kWh anuales. Dicho de otro modo, si el precio del kWh es de 0,12 euros, el ahorro en dinero se sitúa en unos 540 euros anuales. El ahorro varía, claro está, en función del precio de la energía, que es muy variable. Pero el hecho de tener una mejor calidad de vida a la vez que tenemos un ahorro económico es un argumento de peso para la decisión de cambiar nuestras ventanas por otras más eficientes.
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