
En este blog hemos hablado a menudo de la necesidad de hacer un buen mantenimiento de los toldos. En este sentido, episodios excepcionales de lluvia hacen que los toldos estén sometidos a una serie de factores que pueden acelerar su deterioro si no tomamos las medidas adecuadas.
Estos efectos pueden ir desde la aparición de moho y hongos en el tejido, la pérdida de las propiedades impermeables, la aparición de deformaciones (especialmente cuando el episodio de lluvia ha ido acompañado de fuertes vientos), y el desgaste por corrosión de los elementos metálicos de la instalación del toldo. Este último efecto debe tenerse especialmente en cuenta, además, en las zonas con ambientes marinos, cercanos a la costa, ya que la humedad marítima resulta especialmente corrosiva.
Es necesario tomar medidas para intentar evitar estos efectos.
La primera es algo tan simple como no recoger nunca el toldo mojado o húmedo. Si no hemos recogido el toldo antes de la lluvia, es mejor dejarlo extendido completamente hasta que no se haya secado del todo. En el caso que, por fuerza mayor (el viento, por ejemplo), debamos recoger el toldo, deberemos desplegarlo tan pronto como sea posible para facilitar que se seque.
Una segunda medida a tomas es asegurar que el toldo tenga una inclinación adecuada, y una tensión que permita que el agua se deslice y no se acumule sobre el tejido. La tensión y el ángulo de inclinación es algo que debemos revisar a menudo.
Otra medida es la limpieza periódica y adecuada del toldo, para lo que podemos utilizar agua tibia y detergente neutro aplicado con un cepillo suave. Esto facilita la conservación del tratamiento protector e impermeable del tejido.
Debemos también revisar la estructura y los mecanismos de extensión del toldo: brazos, tornillos, puntos de anclaje… Es bueno lubricar de vez en cuando las partes móviles y que revisemos periódicamente todo para detectar posibles corrosiones, lo que nos evitará averías más graves.
Y si observamos el tejido especialmente gastado, podemos aplicar algún producto específico para restaurar la capa de impermeabilidad del tejido del toldo.
La tecnología que se usa para los toldos cada vez es mejor y más eficaz. Sin embargo, no conviene olvidar que el mantenimiento ayudará a que nuestro toldo tenga más durabilidad.
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